Tu MBA no impresiona a nadie
Tus actos, sí
El miércoles una diputada del Partido Popular en España dimitió tras descubrirse que había inflado su CV con un título que no tenía. Dimitió de todos sus cargos el mismo día. Y lo más curioso es que esto no es una excepción. Bueno, lo de dimitir sí que es excepcional. Lo que quiero decir es que son legión los políticos que maquillan su CV para aparentar más de lo que son.
Los políticos son el reflejo de su sociedad. Solo tienes que mirar en LinkedIn para darte cuenta. Es como un carnaval donde todo el mundo lleva el disfraz de CEO. Ahí, cualquiera puede ser CEO… de su gato, de su sofá, o de su vida espiritual.
Y eso ocurre porque nadie te da el título de CEO.
En el mundo empresarial no hay diplomas que acrediten el coraje, la visión o la capacidad de sostener decisiones difíciles cuando todo tiembla. Ser CEO no se imprime, se demuestra: con tus resultados, con la forma en que enfrentas las crisis y con tu habilidad para mantener el timón cuando la tormenta arrecia.
Puedes inflar tu LinkedIn, sumar iniciales a tu nombre o presumir de másteres caros. Pero al final, lo que realmente pesa son tus actos. Sobre todo, los que tomas cuando nadie te está mirando.
Steve Jobs no terminó la universidad. Richard Branson ni siquiera la pisó. Amancio Ortega empezó como dependiente en una tienda. Ninguno levantó un imperio porque alguien les colgara un título, sino porque vieron más allá que la mayoría, asumieron riesgos que otros temían y crearon lo que el mundo necesitaba.
¿Y tú? ¿Cuánto de lo que muestras de ti es puro escaparate y cuánto es el resultado real de lo que estás construyendo?
Yo mismo, escribiendo estos correos cada domingo: ¿los hago para aparentar que soy experto en algo o porque creo en algo con convicción y corazón? Eso te toca juzgarlo a ti.
Lo que sí sé es que la silla de CEO no tiene título oficial.
Cada mañana te la tienes que ganar cuando eliges la autenticidad por encima del postureo. Cuando no buscas validación externa, sino que te conviertes en alguien capaz de sostener la incertidumbre, el riesgo y las consecuencias de cada decisión.
Ser CEO es vivir en el filo. Tu verdadero currículum son las cicatrices que no se ven, las conversaciones incómodas que no delegas y la visión que mantienes cuando todo el mundo duda.
Así que te lo pregunto:
¿Has pasado tu carrera coleccionando títulos, o convirtiéndote en el líder que no necesita ninguno para hacer algo grande y ser una inspiración para otros?
Los CEOs que hacen conmigo el programa CHIEF tampoco reciben ningún título para colgar en LinkedIn. Pero muchos viven la experiencia personal más transformadora de su vida.
Cuídate, P.
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