Rodeado, pero no acompañado
Llamar independencia a la desconexión también es trampa.
En unos días empiezan las cenas de empresa.
Las reuniones familiares.
Los reencuentros de Navidad.
Momentos llenos de gente, pero no siempre de conexión.
Y para muchos líderes, es ahí donde la soledad se vuelve más evidente.
Porque la distancia emocional no siempre se nota cuando estás solo…
sino cuando estás rodeado de personas y no puedes bajar la guardia.
Muchos altos directivos viven rodeados de personas…
pero en una soledad casi total.
Y no por falta de relaciones, sino porque han convertido la distancia en una forma de protección.
Así lo reflejan buena parte de los centenares de informes 360 que hemos realizado en Addventure desde 2010.
Y lo veo en lo cotidiano con clientes y con amigos.
A muchos les pasa también con la familia, con sus hijos.
Quizá, tú que me lees, seas uno de ellos.
Con los años aprendiste que mostrarte puede ser costoso.
Que el poder, en demasiadas ocasiones, se sostiene sobre el silencio.
Así que aprendiste a reservarte.
A no mostrar dudas.
A no pedir ayuda.
A no involucrarte más de lo necesario.
Y lo llamaste independencia.
Profesionalidad.
Madurez.
Pero, en realidad, es desconexión.
Esa es la soledad virtuosa.
Un estado en el que confundes el aislamiento con fortaleza.
Y donde la autosuficiencia, poco a poco, se vuelve una jaula.
Funciona.
Te mantiene seguro, en control, protegido del conflicto y de la decepción.
Pero también te separa de todo lo que da sentido:
la complicidad, la confianza, la conversación real.
Te acostumbraste tanto a sostener a los demás, que ya no sabes cómo dejarte sostener.
El resultado es un tipo de liderazgo impecable…
y profundamente solitario.
Un liderazgo que inspira respeto, pero no cercanía.
Eficacia, pero no conexión.
Y lo curioso es que tus equipos lo notan.
No dicen nada, pero lo sienten.
Y lo sienten más de lo que imaginas.
Perciben esa distancia que enfría la energía colectiva.
Perciben que el espacio está lleno, pero el vínculo vacío.
La pregunta es: ¿qué parte de ti todavía cree que conectar te hace vulnerable?
El liderazgo consciente no se mide por cuánto controlas, sino por cuánto te permites estar presente con otros sin perderte.
En el Programa CHIEF no te pedimos que seas más emocional.
Te entrenamos para ser más auténtico, para liderar desde la conexión, no desde la defensa.
Tu oportunidad de liderar mucho más allá, de disfrutar más y de vivir mejor es enorme.
Porque un líder que no se deja ver, tarde o temprano deja de ver a los demás.
Cuídate, P.
Deja una respuesta