Quieres que tengan criterio

Hasta que su criterio los lleva a una conclusión distinta de la tuya.

En Ise, Japón, los edificios principales del santuario se reconstruyen cada veinte años. La tradición comenzó en el año 690 y se mantiene, con algunas interrupciones, desde hace más de mil trescientos años.

Cada reconstrucción permite que una generación de artesanos enseñe el oficio a la siguiente. La madera se renueva y el conocimiento pasa de unas manos a otras, trabajando.

Cada veinte años vuelven a necesitar personas capaces de levantarlo.

Pienso en cuántas organizaciones tienen previsto quién ocupará una silla y cuánto menos han trabajado en preparar a alguien para ejercer la responsabilidad que viene con ella.

Hace un año te propuse que dejaras de ser Batman. Ese líder que resuelve todo y acaba convirtiendo su presencia en una condición para que las cosas funcionen. El test que te dejé entonces era sencillo: no cuánto se para cuando faltas, sino cuánto sigue de pie.

Pero hay algo que ese test no mide. Tu equipo puede aprender a funcionar sin llamarte y, aun así, seguir atado a lo que tú habrías hecho. Puede conocer tus respuestas sin haber desarrollado un criterio propio.

Prepararlo para continuar exige aceptar algo más difícil. Que algún día cambie decisiones de las que te sientes orgulloso.

Queremos que tengan criterio. Hasta que su criterio los lleva a una conclusión distinta de la nuestra.

En Tu peor jefe eres tú escribí sobre esa voz interna que nunca considera suficiente lo que haces. A veces, sentir que siguen necesitándote parece una manera de mantenerla tranquila.

Este verano pasé once días en Galicia con la familia. Estuve trabajando en un libro casi todos los días. No descansé; cambié de tarea.

Lo que sí hice fue no intervenir en nada de Addventure. Ni una decisión, ni una llamada, ni un correo.

Y conozco la tentación de mirar por si ha pasado algo. Esa parte de ti, pequeña y poco presentable, que casi agradecería encontrar un problema que requiriese tu intervención.

He estado ahí más de una vez.

Porque si no hace falta nada, si todo sigue de pie sin ti, ¿qué eres tú exactamente?

A los que llevamos años encontrando nuestro lugar en las respuestas que damos nos toca aprender otra cosa: acompañar a alguien que empieza a tener las suyas.

Explicarle cómo pensamos. Darle información que hasta ahora solo manejábamos nosotros. Confiarle una decisión importante y resistir la tentación de recuperarla en cuanto toma un camino distinto.

También escuchar cuando cuestiona algo que construimos.

Puede que vea lo que nosotros hemos dejado de ver. Y puede que se equivoque. Parte de nuestro trabajo consiste en ayudarle a aprender sin convertir cada error en una prueba de que debimos seguir decidiendo nosotros.

Lo que diriges está bajo tu responsabilidad durante una etapa.

Quizá hayas fundado la empresa. Quizá las acciones sean tuyas. Pero las personas que trabajan contigo tienen un futuro que va más allá de tu mandato. Los clientes seguirán cambiando. Aparecerán problemas para los que tu experiencia no tendrá respuesta.

Dirigir algo no te convierte en dueño de todo lo que puede llegar a ser.

«No es tuyo» también significa eso.

Y no hace falta que estés pensando en marcharte. Puedes empezar esta semana.

Elige una parte que siga estando únicamente en tus manos: cómo lees el negocio, cómo eliges a las personas, cómo sostienes una conversación difícil o cómo decides cuando los datos no bastan.

Piensa quién podría aprenderla contigo.

Después dale una oportunidad real de practicarla. Con tiempo, información y autoridad para decidir algo que importe. Y contigo disponible para ayudar.

La sucesión se prepara mucho antes de anunciar un relevo. También en esos momentos en los que alguien empieza a hacerlo bien y descubres que ya no necesita hacerlo como tú.

En CHIEF trabajamos sobre esa transformación: cómo cambia tu manera de liderar cuando das espacio para que otros asuman más responsabilidad.

Cuídate,

P.

P. D. Una pregunta para tu próxima conversación con alguien del equipo: «¿Qué necesitas aprender o poder decidir para asumir más responsabilidad?». Escucha la respuesta hasta el final. Puede que te señale trabajo que todavía estás haciendo tú.

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