¿Quién está al mando?
El coste oculto del liderazgo impulsivo
Bryan Johnson, el tipo que se ha hecho famoso por “hackear” su cuerpo y luchar contra el envejecimiento, cuenta algo inquietante.
Dice que no es raro que lo odien. Es excéntrico, millonario y obsesionado con su salud.
Pero sospecha que detrás de ese odio hay algo más profundo: la sensación de impotencia que muchas personas tienen cuando se enfrentan a su propia incapacidad de cambiar.
Me hizo pensar cuando lo leí … ¿cuántos líderes hoy están atrapados en patrones adictivos sin darse cuenta?
Redes sociales, estimulación constante, revisar el móvil 200 veces al día, cafés sin fin, notificaciones, reuniones sin pausa…
Y lo peor: tomar decisiones importantes desde un sistema nervioso en piloto automático, sobreestimulado, fatigado, sin claridad.
No hablo de vicios evidentes, que haberlos también haylos.
Hablo de pequeñas adicciones socialmente aceptadas, incluso admiradas, que están secuestrando tu energía, tu enfoque y tu liderazgo.
¿Quién está tomando las decisiones realmente en tu día a día?
¿Tu yo más consciente y sabio… o tu sistema de recompensa dopamínico que anhela la gratificación inmediata?
Muchos de los CEOs con los que trabajo en el Programa CHIEF me lo han dicho sin tapujos:
“Me doy cuenta de que no estoy eligiendo. Estoy reaccionando.”
“Vivo atrapado en un ciclo de activación, cansancio, recompensa, repetición.”
Lo adictivo no es solo la comida o el móvil. Lo adictivo también puede ser la urgencia, la validación, el “hacer por hacer”, el resolver sin parar.
Pero hay otra forma.
Una que empieza cuando recuperas el control de ti mismo.
En CHIEF trabajamos exactamente eso: cómo reconectar con tu sistema de liderazgo consciente y no con el automático.
No necesitas ser Bryan Johnson ni vivir en modo experimento humano.
Solo necesitas recuperar el mando.
Cuídate, P.
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