Quién cuida al cuidador
No te hace más débil. Te hace más lúcido.
Liderar no va (sólo) de tomar decisiones difíciles, de implementar la estrategia, de sostener el peso del negocio. Liderar, en estos tiempos, va de algo más invisible pero igual de determinante: cómo estás tú por dentro mientras haces todo eso.
Porque no lideras desde tu cargo, ni desde tu hoja de logros, ni siquiera desde tu experiencia acumulada. Lideras desde tu estado interno. Desde tu nivel de claridad o de confusión, desde tu solidez o tu agotamiento, desde tu presencia…
o desde esa prisa con la que a veces te tragas el día.
Y eso se nota.
Se nota en tu presencia.
Se nota en cómo escuchas.
En cómo priorizas.
En cómo respondes cuando todo tiembla.
Cuídate, P.
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