Los cuatro fantásticos al servicio de tu liderazgo
Sobre liderazgo estoico.
Los?Cuatro Fantásticos?son un?equipo de superhéroes de Marvel creados por Stan Lee y Jack Kirby en 1961.
El equipo se formó después de que Reed Richards, Sue Storm, Johnny Storm, y Ben Grimm?viajaran al espacio exterior en una nave espacial experimental. Al regresar a la Tierra, fueron expuestos a rayos cósmicos que les otorgaron sus poderes sobrehumanos.
Pero hoy no quiero hablarte de estos cuatro fantásticos de Marvel, sino de otros. También con poderes sobrehumanos.
Los cuatro fantásticos es también un ejercicio inspirado en el Estoicismo clásico que te ayudará a no dejarte llevar por la injusticia en tu comportamiento o tu pensamiento.
La justicia es una de las cuatro virtudes esenciales del Estoicismo, que luego se incorporó también a las virtudes cristianas.
Originalmente se definía como la disposición moral de dar a cada persona lo que le corresponde, actuando con equidad, imparcialidad y respeto hacia los derechos de los demás.
Lo más interesante es que uno no se guía con justicia por el impacto positivo en los demás. Aunque sea un buen motivo.
No lo hace porque sea un comportamiento socialmente deseable o admirable.
Aunque también sea un buen motivo.
Sino que lo hace por el impacto positivo en sí mismo:
Con ello mejoras tu carácter y te lleva a vivir mejor.
Ya sé que esto es hoy perfectamente cuestionable porque da igual dónde mires, que ves personas que engañan a otras, que actúan guiadas por el egoísmo, por el resentimiento, la envidia o el desprecio más absoluto a la dignidad de los demás.
Pero quizá por ello estos cuatro fantásticos sean más necesarios que nunca.
Al menos tú podrás evitar la tentación de degradarte para buscar cómo actuar con justicia.
Eso es liderazgo.
Así que siempre que sientas la tentación de actuar de modo injusto, incluso cuando tengas un pensamiento injusto, puedes conectar con estas realidades:
Este pensamiento es innecesario.
Este pensamiento es destructivo para mí y para la comunidad.
Este no es mi pensamiento de verdad. No proviene de mi corazón y no quiero ser injusto.
Culparme va en contra de la naturaleza. Cuando siento la tentación de culparme y acabo haciéndolo, mi parte superior ha sido vencida por la parte inferior.
Estas cuatro realidades se aplican también a formas simples de injusticia, como juzgar los éxitos y fracasos de otras personas, dejarnos llevar por la envidia porque otros tienen algo que nosotros no tenemos, participar en chismes sobre los demás…
Así que te aseguro que no te van a faltar oportunidades de realizar este ejercicio:
¿Es este pensamiento necesario?
¿Es constructivo?
¿Es mi verdadero pensamiento?
¿Me estoy culpando por ello?
Antes de cerrar este correo debo advertirte de que no es tan fácil.
La mayor parte de los mortales casi siempre actuamos injustamente de modo inconsciente. Por creencias firmemente arraigadas y hábitos automatizados.
Hábitos que con el tiempo echan raíces y se convierten en patrones.
Se actúa injustamente cuando se prefiere a un candidato joven respecto a uno más mayor a pesar de que este último ha mostrado mayor competencia durante el proceso de selección.
Se actúa injustamente cuando se prefiere a un hombre respecto a una mujer para un puesto directivo cuando esta tiene más experiencia y capacidad.
También si es ella la elegida porque hay que cumplir con la paridad cuando él tiene más experiencia y capacidad.
Se actúa injustamente cuando no se reconoce diferencialmente al empleado que siempre asume más responsabilidad, más carga de trabajo y se compromete más.
También cuando se le da más al que más llora.
Se actúa injustamente cuando no se le da feedback al colaborador que desea mejorar.
También cuando solo se le dice lo que está mal. O cuando solo se le dice que todo está bien.
¿Deseas ser un líder más justo?
Cuídate, P.
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