La inseguridad con cargo
Tú lo llamas firmeza. Puede que tu equipo lo llame de otra forma.
La escena la he visto tantas veces que ya no sé de quién es.
Un comité de dirección. El director general interrumpe a su director financiero a la tercera frase. No es un grito. Es peor. Es un “eso ya lo sé” con la mano levantada, delante de once personas. El financiero cierra el portátil despacio. Nadie dice nada. La reunión sigue, más rápida y más pobre.
Y después, en privado, la explicación de siempre: “Si no marco el terreno, me pierden el respeto”.
La he oído muchas veces, con variaciones, y siempre la dice alguien que cree estar describiendo su fuerza.
Está describiendo su miedo.
Séneca lo dejó escrito hace dos mil años en seis palabras latinas que valen por un tratado: Omnis enim ex infirmitate feritas est. Toda crueldad nace de la debilidad. No de la maldad. No del exceso de poder. De la debilidad. El que humilla no va sobrado. Va pequeño por dentro y lo compensa por fuera. Y cuanto más pequeño se siente, más alto tiene que hablar.
Piensa en la gente que de verdad te ha impresionado en tu vida profesional. No los que mandaban más. Los que tenían algo que no necesitaban demostrar. Hablaban bajo. Dejaban terminar. Podían decir “no lo sé” sin que la sala se moviera. Su autoridad no dependía de que nadie la cuestionara; por eso podían permitirse que la cuestionaran.
Eso es la confianza. Y es callada.
Lo otro, lo que hace ruido, lo que corta, lo que necesita ganar cada intercambio, tiene otro nombre. Es una inseguridad con cargo.
Julie Diamond, que lleva años estudiando qué hace el poder con las personas, lo resume en una idea que incomoda: el poder no corrige tu conducta, la amplifica. Si eres inseguro sin poder, con poder serás inseguro con altavoz. Y lo peor es que el altavoz funciona. La gente se calla, asiente, se adapta. Y tú lo lees como respeto.
?En Perspectivas lo llamamos la sombra del comité: lo que todos ven y nadie nombra. El primer artículo de la serie va de eso.
Aquí viene la parte que me interesa de verdad hoy.
?El que humilla es el último en saber que humilla. Nadie se lo dice. El financiero no va a decírselo, porque acaba de aprender qué pasa cuando habla. Los demás tampoco, porque lo han visto. Y el propio directivo tiene una explicación estupenda para lo que hace: firmeza, exigencia, marcar el terreno.
Así que la pregunta no es si eres de los que hacen ruido. Casi nadie se ve así.
La pregunta es otra. ¿Qué parte de tu firmeza necesita hacer ruido para sostenerse? ¿Qué pasaría si dejaras terminar la frase? ¿Si dijeras “no lo sé” en el próximo comité? ¿Si la reunión durara diez minutos más porque alguien te llevó la contraria y le escuchaste?
Si la sola idea te incomoda, ahí hay algo que mirar. Porque no es fuerza lo que estás protegiendo.
Hay una forma de saber cómo suena tu firmeza desde el otro lado de la mesa, y no es preguntarle a tu equipo, porque ya sabes qué te van a decir.
Es Speculum. Tu 360 con The Leadership Circle y tres sesiones conmigo. No para saber si eres bueno o malo. Sino para saber qué recibe tu entorno cuando tú crees estar marcando el terreno.
Y si antes quieres tu propia foto, la de dentro, el Leadership Score en criton.app te la da en unos minutos, con un audio comentado por mí. Es tu versión; por eso conviene compararla con la otra.
Cuídate, P.
P. D. En Speculum, la distancia entre cómo te sientes por dentro y cómo te ven por fuera no es un dato más. Es el dato.
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