¿Eres más de baloncesto o de crossfit?
y muchas otras también.
¿Tienes una visión a largo plazo en tu rol de CEO o te dejas atrapar por los resultados inmediatos?
Hace 7 años que practico crossfit. Empecé por casualidad.
Buscaba un gimnasio muy cerca por lo de facilitar la adherencia y justo se inauguraba al lado de casa un pequeño box de crossfit.
Bah, esto último es redundante, porque si es un box, solo puede ser de crossfit.
Otro día te hablo de mi experiencia con el crossfit. Pero hoy te quiero contar otra cosa.
En mi juventud jugué al baloncesto medio en serio.
Y aunque en el baloncesto siempre puedes progresar, el baloncesto es más bien un juego finito. Al menos es como lo viví yo.
Empiezas la pretemporada, en agosto, y tienes el objetivo de adquirir la mejor forma física posible para poder competir con intensidad durante todo el año.
Luego empieza la liga y tu objetivo es ganar y ascender de categoría. O cuanto menos, no descender. El final de temporada, con victoria o derrota, marca el fin del juego. Hasta la siguiente pretemporada.
El baloncesto es, en esencia, un juego finito.
El crossfit, sin embargo, es un juego infinito.
Siempre puedes hacer el Murph más rápido.
Si no te atreves con el Murph, pues le das al Helen, pero siempre puedes meter las 3 rondas en menos tiempo.
Siempre puedes subir de peso con el dead lift o con el power clean.
Siempre puedes hacer más unbroken double unders.
Es decir, el crossfit es un juego infinito en el que puedes progresar durante toda la vida.
Esto del baloncesto y del crossfit se aplica también a tu trabajo como CEO.
Verás.
Muchos caen con facilidad en la trampa de los juegos finitos.
Practican recortes agresivos de gastos, despidos masivos, reducción de inversiones en desarrollo de productos o innovación, así como recortes en formación de los empleados.
Obsesionados con los resultados trimestrales, sacrifican crecimiento a largo con bajadas de precios para llegar al objetivo de ventas o toman decisiones contables para “maquillar” los resultados.
Esos CEOs ven la inversión en desarrollo de la cultura de liderazgo y en talento como un lujo innecesario, incluso inútil, lo que acaba generando desmotivación, ausencia de compromiso, falta de innovación, mediocridad, alta rotación y pérdida de talento.
A menudo están más interesados en su marca personal y en cómo son percibidos en su sector que en realmente tener un impacto positivo en su empresa.
Se centran en ganar premios, asistir a conferencias de alto nivel, ser mencionados en revistas sectoriales, sin preocuparse por los fundamentos que están dejando en su empresa.
Hay otros CEOs que ven su trabajo como un juego infinito.
Se enfocan en el crecimiento sostenible y en el impacto a largo plazo.
No saltan de empresa en empresa, sino que se comprometen con la organización, priorizando la estabilidad y el desarrollo estratégico.
Invierten en construir una cultura fuerte y en el desarrollo continuo del talento; saben que una fuerza laboral comprometida es clave para el éxito sostenido.
Fomentan la innovación y asumen riesgos calculados para posicionar a la empresa para el futuro, más allá de los resultados trimestrales.
Valoran las relaciones a largo plazo con clientes, proveedores y empleados, construyendo confianza y lealtad que perduran en el tiempo.
Se interesan en dejar un legado positivo, gestionando cuidadosamente las transiciones de liderazgo para asegurar la continuidad de la visión y misión de la empresa.
Tienen un fuerte enfoque en la sostenibilidad personal y el bienestar, siendo un ejemplo de ello para los demás.
Son CEOs que se comprometen con su propio crecimiento profesional y personal, que se preparan a fondo para enfrentar cambios y desafíos asegurando que la empresa no solo sobreviva, sino que prospere en el tiempo.
Nosotros en Addventure los conocemos bien.
Porque son los CEOs que siguen el Programa CHIEF.
¿Y tú? ¿Eres más de baloncesto o de crossfit?
Cuídate, P.
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