El líder que no duerme
Y que lo está pagando muy caro
Este correo va sobre una terapia sensacional, legal, gratuita… e infravalorada:
el sueño.
Y sobre cómo la estás dejando de lado, justo cuando más la necesitas.
Porque puedes tener todo: visión, experiencia, estrategia, resultados…
Pero si no duermes bien, lideras mal.
Y cuanto más lo normalizas, lo de dormir mal, más se hunde lo que con tanto esfuerzo has levantado.
Yo mismo he peleado durante años contra el mal dormir. Casi llegué a creer eso de que con la edad es normal dormir peor.
No es cierto.
Y son legión los que dice aquello de: “Duermo 4 o 5 horas. Pero estoy acostumbrado.”
Están tan acostumbrados… que ya no recuerdan cómo es estar bien.
Y se conforman porque creen que dormir mal es algo aparejado a tener grandes responsabilidades.
Hasta algunos se acaban convenciendo de que dormir poco es una señal de fortaleza.
Dormir poco es una debilidad porque:
Tu creatividad cae.
Tu capacidad de decisión se vuelve errática.
Tu humor se deteriora.
Tu carácter se hace más irritable.
Tu estado de ánimo se hace más inestable.
Tu energía contagia a la del equipo.
Tu sistema nervioso empieza a operar en modo supervivencia.
¿Te suena?
Ya no entro en que tu esperanza de vida se acorta y la calidad esperada de la que te quede por delante se deteriora. Esto lo dejo de lado porque hoy es domingo y además empezamos junio.
Lo cierto es que no estás cansando. Estás privado de sueño.
No es estrés. Es fatiga acumulada.
No es desmotivación. Es falta de descanso.
No es que “seas así últimamente”. Es que tu cerebro lleva semanas (o meses, quizá años) pidiendo ayuda.
El descanso es el mejor multiplicador de tu liderazgo (y de tu salud).
Una noche buena no resuelve todo.
Pero muchas noches malas sí pueden arruinarlo.
No puedes sostener una empresa si tú mismo estás en modo colapso.
No puedes pedir claridad si tu cerebro va en piloto automático.
¿Qué decisiones estarías tomando mejor si durmieras como sabes que necesitas?
Cuídate, P.
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