El apagón interior
La diferencia entre liderar con propósito o ser arrastrado.
El lunes pasado, 28 de abril, toda la península ibérica quedó a oscuras.
Semáforos muertos, calles silenciosas, oficinas paradas, negocios a oscuras. Un apagón total. Más de 50 millones de afectados.
La mayoría quedó atrapada en una mezcla de desconcierto y ansiedad. Sin señal en los móviles, sin internet, sin noticias, muchos deambulaban buscando una explicación, preguntando si era solo su barrio o iba más allá.
Algunos solo comprendieron la magnitud del apagón cuando lograron sintonizar una vieja radio a pilas. Incluso entonces, el rumor metálico de las voces no calmaba la inquietud: lo peor era no saber qué vendría a continuación.
Muchos CEOs viven un apagón similar. No uno externo, visible y comentado por la radio. Sino uno interno. Invisible. Insidioso.
Sigue habiendo reuniones, decisiones, planes. Pero falta algo esencial:
La pasión.
La claridad.
El sentido.
Se convierten en autómatas, ejecutando tareas de manera mecánica, sin la energía ni la convicción que una vez los impulsó.
A diferencia del apagón externo, en el interior no hay radio a pilas que te avise. El primer paso para salir es atreverte a mirar hacia adentro, a sentir ese vacío, a escuchar el desconcierto. Solo entonces puedes empezar a actuar.
Algunas preguntas pueden ayudar:
¿Qué parte de tu liderazgo está operando hoy en modo automático?
¿Qué fue lo último que realmente te encendió?
Si pudieras reiniciar tu «sistema interno», ¿Qué cambiarías?
El liderazgo verdadero comienza cuando recuperas la energía y la intención de tu movimiento.
El apagón, si sabes verlo, puede ser la mejor invitación a reconectar con lo que de verdad importa.
Cuídate, P.
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