Dormir bien como acto radical de liderazgo
No te hace más débil. Te hace más lúcido.
Uno de mis mayores logros en 2025 no ha sido profesional.
No tuvo que ver con cerrar un contrato con un nuevo cliente o crecer.
Tuvo que ver con descansar.
Después de años cuidando mi cuerpo, entrenando con regularidad (sobre todo en los últimos 7 u 8 años), este año tomé una decisión que ha significado una nueva mejora incremental.
? Priorizar el descanso por encima del ejercicio físico.
Eso ha significado algo impensable para mí hace unos años.
Si necesitaba dormir más, dormía más.
Aunque eso significara no entrenar ese día.
Aunque “rompiera” la rutina perfecta.
También ha representado practicar más el no despertarme con despertador.
En 2025, entre el 80% y el 90% de los días me he despertado de forma natural.
Sin sobresalto. Sin prisa. Sin cortisol anticipado.
Y los beneficios han sido evidentes:
– Me levanto con más energía.
– Duermo con más profundidad.
– Mi mente está más clara.
– Mis decisiones, más centradas.
¿Y sabes qué ha sido clave?
Pequeñas cosas, pero consistentes:
– Cenar antes (casi todos los días antes de las 20h).
– Reducir líquidos por la tarde-noche.
– Caminar a buen ritmo al atardecer.
– Mantener horarios regulares (como si el descanso fuera una reunión importante… conmigo).
Un buen sueño sigue siendo uno de los hacks de bienestar y productividad más infravalorados.
Muchos líderes no están mal, pero tampoco están bien.
Y no lo saben, porque se han acostumbrado a vivir con 70% de energía.
A funcionar sin chispa.
A liderar desde el cansancio crónico.
No les falta disciplina. Les falta descanso.
Y no descanso como evasión, sino como fundamento del liderazgo lúcido.
Por eso en el programa CHIEF trabajamos el sueño en profundidad. Lo hacemos de un modo riguroso, apoyándonos en ciencia y en un dispositivo médico.
Porque sin energía verdadera, no hay transformación posible. Y porque un líder agotado quizá puede más o menos gestionar… pero no puede inspirar.
Cuídate, P.
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